Expresa tu estilo y visión con una muñeca Waldorf

Porque las muñecas no son sólo juegos para niñas, aprender cómo hacer muñecas de tela puede ser un pasatiempo divertido y productivo para mujeres de todas las edades.

Son innegables los beneficios terapéuticos del arte. El simple hecho de crear algo se convierte en el ejercicio de la imaginación y la creatividad. En el acto creativo se logra la expresión máxima de la libertad, entendiendo además que en el objeto creado se deposita un poco de la esencia personal, de las creencias y visiones del artista; por lo que no es de extrañar que las manualidades sean un hobby tan popular en este momento, en el que la modernidad nos exige dejar de lado la individualidad, en aras de vivir un agitado estilo de vida.

Las personas más jóvenes comprenden la necesidad de volver a las raíces, de crear vida desde materiales naturales como la lana y la tela; por lo que la respuesta natural para muchas ha sido convertir estos insumos en hermosas muñecas de trapo. Aprender cómo hacer muñecos de tela puede ser un verdadero remanso para erradicar el estrés y  crear nuevos lazos con personas que compartan esa pasión.

El arte de hacer muñecas de trapo

Algo en apariencia tan simple como hacer una muñeca de trapo puede ser la excusa para explorar las propias capacidades creativas y que puede reportar muchos beneficios, no sólo porque se está creando un objeto utilitario, que podría convertirse en un juego educativo, sino que puede ser una forma de expandir tus horizontes creativos, en la medida que estarías aprendiendo cómo trabajar con distintos materiales naturales, emplearías nuevas técnicas. Hacer muñecas de tela es todo un arte, que involucra conocimiento y técnica; por lo que muchas culturas tienen sus propias tradiciones al respecto.

Una muñeca es una representación de la figura humana, cuya intención es brindar al niño un instrumento para reflejarse a si mismo, y permitir que a través del juego y la experimentación con su entorno, aprenda a relacionarse y desenvolverse en el ambiente. Para una niña o niño, una muñeca de tela es una extensión de su propio ser que le ayudará a crear y cimentar su propia identidad. Como adultos ya no tenemos la necesidad de encontrar quienes somos y utilizar una muñeca de tela para aprender a relacionarnos, sino que  ahora se convertirá en una forma de expresarte, de plasmar tus gustos, influencias y visión estética. Más que una forma de explorar lo que nos rodea, para los adultos crear una muñeca de tela puede ser una experiencia para conocer su propio mundo interior.

Aprender cómo hacer una muñeca de tela es una forma divertida de crear y hasta de relacionarte, pues la comunidad de creadores de muñecas es amplia y extensa. Son una gran familia que comparte el gusto por crear objetos hermosos con alma y corazón. Existe una gran tradición de personas que crean muñecas de tela, ya sea para coleccionar, regalar a miembros de la familia e incluso para vender. Una muñeca de tela estilo Waldorf puede ser muy valiosa para ciertos coleccionistas, así que podría convertirse en una alternativa de negocio lucrativo, además de un pasatiempo tierno y divertido.

¿Por qué hacer muñecas Waldorf?

Las muñecas Waldorf están creadas bajo las premisas de un sistema educativo que considera que el desarrollo del niño debe enfocarse como un todo, que involucre mente, cuerpo y alma, además todo lo que les rodea afecta de forma integral su desarrollo y crecimiento por lo que conviene crear un ambiente adecuado, que propicie valores positivos y estimule su creatividad. Los juegos educativos deben ser sencillos, que permitan expandir su imaginación y percepción del mundo, los juguetes deben proporcionar este sentido de libertad, de posibilidad. En esta visión educativa las muñecas juegan un papel importante, pues son las compañeras de los niños, un reflejo de su propio ser, una forma de aprender empatía y cultivar valores interpersonales.

Para lograr su cometido, las muñecas Waldorf tienen que cumplir con ciertas características: en su elaboración: deben estar hechas con materiales naturales (que invitan al abrazo, a acurrucarse y dar calor), su expresión debe ser más simple y neutral, pues de este modo el niño puede volcar su imaginación y deseos sobre el muñeco de tela. Asimismo, su ropa y aspecto debe reflejar la cultura, gustos y/o aspectos del pequeño, pues ha de ser una representación fiel de un ser humano, por lo que también debe respetar las proporciones reales de un niño.

La mejor parte es que no necesitas ser una costurera experta o hacer costosos talleres e invertir en un montón de materiales, pues siempre podrás comenzar desde lo más sencillo e ir perfeccionando tu técnica. Con la práctica conocerás los materiales, entenderás lo que quieres hacer y adaptarás tus capacidades y gustos a tu arte, crecerás y poco a poco sabrás cómo expresarte usando tus herramientas. Para guiar esos primeros pasos podrás contar con tutoriales en línea, como el de Maugifts en el que puedes aprender los rudimentos más básicos para elaborar tu primera muñeca.

Esta guía, repleta de fotografías, está hecha por manos expertas y te guiarán paso a paso en la aventura que supone construir tu primera muñeca de trapo. Además, podrás aprender a hacer vestidos, ropas, sombreros y otros accesorios. Las posibilidades son infinitas, incluso puedes hacer versiones miniatura de tus personas favoritas.

Las muñecas Waldorf suelen hacerse de forma artesanal, siguiendo algunos procedimientos y parámetros, que a la larga se convierten en una guía para comenzar, pues a medida que la persona comienza a familiarizarse con las  técnicas, materiales y procedimientos logrará dar vida a pequeños personajes. Creo firmemente que esa es la parte más reconfortante y hermosa: descubrir cómo cada una de tus creaciones absorbe una parte de tu personalidad,  refleja que eres y cobran su propia vida. Cada muñeca de trapo cuenta su propia historia y tú eres quien la escribe en cada puntada.